Brickell Key es una isla privada y cerrada a pocos minutos del centro financiero de Brickell, y The Residences at Mandarin Oriental ocupa su último lote disponible: cuando estas dos torres se terminen, no queda otro terreno en la isla para construir. Son 296 residencias privadas repartidas en dos torres — la Torre Norte, de 33 pisos, con 70 residencias privadas de dos a cuatro dormitorios más 28 residencias de colección del hotel; y la Torre Sur, de 66 niveles, con 226 residencias privadas repartidas en dos colecciones, de dos a cuatro dormitorios, más dos penthouses dúplex de 725 m² con piscina privada en los niveles más altos (228 residencias en total). El diseño y el plan maestro son del estudio KPF (Kohn Pedersen Fox), con interiores de Laura González en la Torre Norte y de Tristan Auer en la Torre Sur, paisajismo de Shma e iluminación del estudio británico Speirs Major.
El nombre que abre la puerta es Mandarin Oriental: un equipo residencial dedicado, entrenado por la marca hotelera, atiende las residencias las 24 horas, con conserjería, mantenimiento, reservaciones y acceso directo al spa y a los restaurantes del hotel contiguo. Es importante leer esto con precisión, porque el propio material del desarrollador lo exige por escrito: Mandarin Oriental Hotel Group es el operador hotelero, no el desarrollador ni el vendedor de las unidades. Quien construye y vende es Swire Properties, la misma firma detrás de Brickell Key Centre y de gran parte del propio Brickell; Mandarin Oriental pone el servicio y la marca bajo una licencia que la propia documentación describe como revocable.
Cada residencia tiene ascensor privado y vestíbulo de entrada independiente — no se comparte pasillo con otra unidad. Bordeando toda la costa de la isla hay un sendero peatonal de 2.4 kilómetros de uso privado para residentes, y en cada torre las cocinas llevan gabinetería Molteni&C con electrodomésticos Gaggenau, pisos de piedra natural y aire acondicionado multizona con control independiente por habitación.